Hola soy Renata, aúnque eso nunca le importo a nadie, ni siquiera a mi propia madre. En el momento que se enteró que estaba embarazada quizo deshacerse de mi, pero mi tía, hermana de mi madre se lo impidió tajantemente pues le dijo que si ella no me querría a ella si le hacía mucha falta, mientras el embarazo mi tía cuido de mi mamá y de mí, a pesar de la voz fría de mi madre, sentía que llegaría a este mundo siendo esperada con ansias y amor, aun que no haya sido el de mi madre... El día en que nací no fue nada grato para ella, no quizo ni siquiera verme, le impidió a la enfermera que me acercara a ella con una voz de odio y repugnancia, la que me recibió fue mi tía diciéndome que yo llegaría a darle la felicidad que tanto había esperado, una vez más me sentí feliz y a salvó en sus brazos, al otro día ya era hora de conocer la casa que sería mi hogar donde sería muy feliz... Antes de entrar a casa, mi tía corrió a mi madre, pero le dió mucho dinero diciéndole que no quería reclamos y se fue, sin ni siquiera pedir verme por última vez...
Ese mismo día al anochecer llegó el esposo de mi tía, llegó de mal humor pero mi tía trato de calmarlo diciéndole con su voz cortada:
-Ven te tengo una sorpresa! Al verme en los brazos de aquella mujer él cambio su semblante y empezó a besarla y a darle gracias infinitas por llevar a una pequeña mujercita a casa, haciendo referencia que seríamos muy felices...
Han pasado ya 5 años desde que llegué aquí, mi tía empezó a cambiar, me cuida solo por qué mi tío la obliga diciéndole que si no lo hace, él se irá con otra mujer, hoy en la ducha me ha dado una bofetada, arrojado al suelo y con risa burlona solo dijo:
-Hoy es el día, hago esto por mi, para que él no me deje y se vaya con otra pues lo amo tanto.
Quedando lista y muy presentable esperamos en la sala hasta que él llegó.
Llegó tomado, eso no era bueno pues no me gustaba como me miraba cuando estaba así solo le dijo a mi tía que se iría a duchar, y que preparara todo en mi habitación, ella me metió y cerró por fuera, todo era muy raro, después veo que la puerta se abre y ahí está él con esa mirada perdida, al decir verdad tengo un poco de miedo al mismo tiempo que empieza acariciar mi pequeño y frágil cuerpo... ¡No, nooo por favor no me haga eso! Por favor, basta me duele, duele mucho tía tíaaa ayúdame! Un silencio y no supe de mi más...
Cuando recobre el conocimiento, estaba en el suelo no podía moverme, en mis piernas tan frágiles sangre, sangre de mi inocencia que esa bestia había robado, así fue mi vida diaria durante 7 años más y cada que ese bastardo estaba arriba de mi odiaba y maldecia a mi madre cada vez más y más hasta llegue a pensar en matarla y sacarle el vientre a la maldita, ella debió cuidarme debió defenderme...
Un día, antes de llegar la hora y de encerrarme en mi pieza pedí permiso a la perra de mi tía para ir por un vaso de leche pues tenía hambre, al subir a la alcoba atrás de mi llegaba esa maldita bestia hambrienta de carne fresca como el me llamaba, pero ahora note algo diferente en su mirada, como si estuviera poseído por el diablo, al aventarme al suelo caí con el vaso entre la mano quebrándose y cortandome, al ver la sangre empezó a lamer mi mano, como un maldito animal feroz, eso lo hizo estremecer de placer y el muy perro ultrajó cada parte de mi ser, al querer escapar, vi un pedazo de vidrio, grande y filoso... No dude y lo enterré en el cuello de ese maldito, fallando en el intento de querer mandarlo al infierno, eso sí que es mala suerte, muy enfurecido grito a mi tía mientras él me amarraba y entre los dos torturaron mi esbelto cuerpo hasta que no aguante más... Me llevaron al sótano un lugar frío y obscuro pero eso no me impidió darme cuenta de que no era la única ahí, había más niñas yo las veía, hambrientas de venganza...
Las ayude a pasar el umbral y dejé que ellas hicieran justicia por todas nosotras por todas las que ultrajaron, me fui pues tenía algo importante que hacer, alguien a quien visitar, si claro a ella, a mi madre... Es de noche y está dormida, momento perfecto para entrar en sus sueños y avisarle que estoy aquí que es hora de que se haga cargo de mi, pero me doy cuenta de algo atroz, por Dios, está embarazada, no puedo matarle, es mi hermanita y yo haré que ella no viva lo que yo pase, yo la cuidaré...
Cada noche despierta asustada y exaltada por qué jura que yo la visito. ¿Pero cómo? ¿Si no la conociste? Se murió cuando diste a luz y no quisiste verla para no sufrir más, ¿No es así?
Surgen las preguntas del hombre que ahora duerme con ella... Ahora por fin es tiempo de nosotras mami, te haré cuidar a mi hermana cómo no me cuidaste a mi... Aquí encerrada en un hospital de enfermos mentales haremos una linda familia y así no harán de mi hermana una suculenta carne fresca...
Créditos a quien corresponda...





