PorCristopher
Conocí a Ana durante cuando estudiaba en el instituto de un pueblo gallego, donde mi padre había conseguido un trabajo temporal como maestro interi
Un día del año 183… cierta dama de origen desconocido se estableció en una pequeña localidad de los Estados Unidos, adonde llegó acompañada por su
Hace muchos años un hombre solitario llegó a una aldea situada en la región más agreste del lejano Japón.
Cuando ascendí a teniente de la Armada estadounidense, fui destinado al lejano Japón, con la misión de escoltar a unos diplomáticos que representar
Hace muchos años dos jinetes armados se internaron en un sombrío bosque de las montañas japonesas.
Hace muchos años, tuvieron lugar en la isla de Hokkaido unos misteriosos asesinatos, que las gentes sencillas atribuyeron al Bakemeko, el monstruos
Cuando ejercía la medicina en un suburbio de Londres, allá por el año 1880, fui seducido por doña Ana, una dama costarricense tan hermosa como perv
He callado durante muchos años por miedo a no ser creída, pero creo que por fin ha llegado el momento de contar la verdad.
He narrado en anteriores entregas de esta historia cómo fui seducido por una bella y misteriosa dama costarricense llamada doña Ana de Mendoza.
He narrado en el prefacio de esta historia cómo doña Ana de Mendoza, la bella y enigmática viuda de
El timbre lo saco de la resaca. Lo primero que hizo fue cubrirse los ojos con las manos: por la ventana entraba una luz fuerte.
Ni yo mismo sabría decir quién (o qué) era realmente aquella dama a la que en esta relación llamaré doña Ana de Mendoza.